¿Quién dijo tragos de nenas?

Cada vez que escucho la dichosa frase “tragos de nena” una alerta se enciende en mi cabeza, que detecta esa subestimación franca y abierta. Porque las mujeres solo toleramos cocteles azucarados y si son color rosa o cremosos, mucho mejor (léase el sarcásmo).

Me inicié en las bebidas alcohólicas con pequeños sorbos de whisky desde la botella que había en casa. Era una especie de travesura a escondidas que comencé a eso de los 16 años. La edad sinceramente no la recuerdo, pero me parece que fue por ahí. Lo hacía cuando estaba aburrida. Básicamente por eso y nada más.

claudia (1920x1246)
Ya se imaginan cuantas veces intentamos hasta lograr esta foto. EL proyecto.

Ya cuando jangueaba fuera de casa, comencé a probar la tequila y nunca me llamó la vodka, hasta hace un tiempo. Llegué a disfrutar de cocteles como Sex on the beach y el Orgasmo (lo que hacen los nombres ¿verdad?). Y tuve mi buena racha en la que pedía Baileys en las rocas. Para ese entoces, también me gustaba el vino. Lo malo de él eran las mañanas al día siguiente, especialmente porque se me olvidaba beber agua entre copas y casi nunca lo que comía era suficiente para ganarle a sus efectos.

También era el menos recomendado cuando se trataba de un crush. Al final terminaba, en ocasiones, vomitando y, por supuesto, sin gota de blush, la nariz roja, el pelo destrozado y el eye liner arruinado. Sí, eso del smokye eye no era la norma y subir vídeos de tu noche anterior a Facebook, por suerte, tampoco lo era.

Ahora me vasta con una Sangría, una cerveza y un Moscow Mule. Pero igual puedo tomar whisky, ron caña o pitorro gustosamente. Tampoco he aprendido a decirle no a un Mojito y sus variaciones o a la Caipiriña. Todo, me gusten los tragos gargados o no, está en la moderación. Un aspecto muy importante y que debemos aprender a dominar, especialmente cuando se trata de beber alcohol.

También he aprendido que tal cosa como trago de nena, no existe. Y que a muchas mujeres les encantan y asimilan muy bien los tragos con alto contenido de alcohol y para nada dulzones.

¿O a caso los hombres dejan de serlo cuando piden su Sangría? También conozco a algunos que no les gusta el sabor amargo de la cerveza.

Cada vez que nos encontremos con uno de esos comentarios, sean de mujeres u hombres, lo importante es que no te lo creas. Es el momento de informarles, si estás en el mood, sobre todo tu bagaje alcohólico, lo mucho que te gustan los old fashion, cómo puedes sin ningún complejo saborear una cerveza maltosa y amarga para después olvidarlo con un chicle y la bien cultivada relación que te traes con el vodka y el agua de coco.

Si ninguna de estas cosas te está pasando, realmente tampoco importa. Solo, por favor, deja de decir que existen los tragos nenas y aceptarlo como un hecho. Mejor brinda para lleguen esos momentos en los que te atrevas a probar aquellos cocteles intensos que gustan tanto a “las nenas”.

Claudia Hilario

Fundadora y Editora

Dominicana criada en Puerto Rico. Le encanta la pizza y la cerveza fría, casi tanto como el chocolate caliente. Prefiere el maquillaje relativamente sencillo y trata de reusar y reciclar mucho de lo que va a parar a su casa. Trabajó por 10 años en GFR Media como editora y reportera de Suplementos Primera Hora.

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Publicidad
Publicidad
Publicidad