A las mujeres que beben whisk(e)y

Ponerme a prueba y confirmar que soy segura, interesante, decidida, inteligente, graciosa, seductora… solo era cuestión de abrir una botella de escocés y disfrutarlo (sarcasmo). Así, empecé a escribir este post.

Tenía que regresar al whisky neat, el que no lleva ni hielo, si quería sentirme como esa mujer que describía Kate Bartolotta en el Huffpost Women o el bartender Frank Vamos Jr. en Your Tango. Ese en el que las mujeres prefieren su trago de whiskey o whisky, real y crudo, en vez de un trago en el que otros sabores diluyen el de la bebida espirituosa.

Para las que no lo saben, se escribe whiskey con la “e” si la bebida es elaborada en EE.UU e Irlanda. Cuando proviene de Escocia, Japón, Canadá y el resto del mundo se usa la palabra whisky.

Ya que los granos, mezclas y métodos de producción son variados, las sensaciones y sabores que se descubren con un trago de whisky van de dulce a picante y de suave a ahumado.

Bodega Blush Mujer Whisky
(Bodega Blush)

El whisky que tengo en casa tiene un aroma embriagante, es frutoso y carga algo de anís. Su sabor, por otra parte, es completo –sientes que se apodera de toda tu boca–, sobresale su final ahumado y anís picante.

¡Ufff! Hasta ahí con la cata de whisky.

Lo que sí les puedo decir es que las normas, patrones y arquetipos pueden romperse fácilmente, y una bebida no puede determinar el tipo de mujer que eres. Somos más complejas que eso.

Creo que al beber whisky o whiskey, lo ideal sería intentar a averiguar en cada sorbo sus sabores sobresalientes y, cuando te sientas experta, sus años de envejecimiento, elaboración, textura… todo lo que puedas, si es que puedes y quieres.

Además, intentando descifrarlo vas a llegar a la entonación perfecta porque este destilado alcanza entre un 40 y un 60 por ciento de alcohol por volumen

Debes. Cogerlo. Suave.


 

6 cualidades

Y mientras lo haces, échate hacia atrás y disfruta a todas tus anchas. Lo más seguro te están confundiendo con la mujer más interesante y enigmática del lugar. Ahora te digo por qué:
  1. Segura: te importa poco lo que piensen de ti por el tipo de bebida que eliges y lejos de irte con el trago del momento, te quedas toda la noche con lo que para otros es la opción más intimidante.
  2. Provocativa: nada estimula más que ver a una mujer relajada con su whisky en mano.
  3. Sabes controlarte: si ya no terminamos borrachas y pasamos por un hangover asqueante es porque hemos aprendido a beber y sabemos controlarnos. Esto, precisamente, es lo que hace una bebedora de whisky consumada.
  4. Directa: si realmente disfrutas beberte tu whisky sin nada más que hielo o sin nada, seguramente es porque te gusta la honestidad del destilado, sin sumarle sabores. Es de esperar que vayas al grano y que esperes lo mismo de los demás.
  5. Persistente: si te gusta el whisky, de seguro también tienes mucha experiencia tratando de identificar a tu favorito y eso, aceptémoslo, se traduce a un gusto adquirido lo que a su vez tiene que ver con persistencia. ¡Qué no estás para caer ante cualquier bourbon!
  6. Inteligente: dentro de todas las variedades de whisky o whiskey, has decidido quedarte con uno porque te has dado a la tarea de conocer mejor esta bebida. A lo mejor sabes que el whiskey rye, elaborado mayormente en el noreste de Estados Unidos, se asemeja al canadiense en su alto contenido de centeno; o que el whiskey bourbon que se produce en Kentucky tiende a ser el más dulce por su base de maíz.
Si sientes que alguno de estos atributos te definen, ¡enhorabuena! Si no es así, lo importante es que te gusta beber whisky o whiskey, pero no cualquiera.